thanks to anonymous
Sin duda la última telenovela importante de Televisa, y la última historia que paró al país, hombres y mujeres de todas las edades por igual, para ver las fechorías de la Tía Evangelina. Diana Bracho redefinió el sentido de la actuación en televisión y creó un personaje de carne y hueso, enfermo, pero al mismo tiempo adorable. Los escritores Cuauhtemoc Blanco y María del Carmen Peña rompieron paradigmas en la estructura dramática de una telenovela. Nunca se manejó un suspenso falso. Las revelaciones eran al día. El espectador rara vez sabía más que los personajes, así que los escritores nunca jugaron con el público. Por ejemplo, cuando nos enteramos que Natalia (Delia Casanova en su mejor papel) era la mamá de Cecilia, la revelación se le hizo al personaje a los días y ni siquiera al final de un capítulo de viernes. Siempre entre semana. La historia se las ingenió para tomar por sorpresa al público, justo cuando Cecilia iba a ser feliz con su mamá, Evangelina la mata sin plan de por medio, aprovechando una crisis diabética de Natalia. Las actuaciones fueron fuera de lo común y a distancia, Catalina Creel parece una caricatura sobreactuada en comparación con el sendo trabajo que realizó Diana Bracho. La música fue un punto y aparte en esta historia. Aunque fueron temas ya existentes de Tangerine Dream, Suzanne Ciani y otros exponentes del género New Age que en ese año tuvo su mayor auge, la gente tarareaba los temas de suspenso, de amor, los créditos de entrada y por supuesto, las percusiones (Yucatán, de Tangerine Dream) cuando Evangelina cometía una nueva fechoría al final de cada capítulo. Qué decir de las locuras de la Bracho en su cuarto al ritmo del Valz del Emperador, rezando rosarios, quemando la bufanda del Padre Julio, rompiendo espejos... Después de Cadenas, sólo Mirada de Mujer ha logrado semejante calidad, pero nunca más se ha hecho otro melodrama en el que el antagonista es el personaje principal y en el que suceden crimenes, misterios y revelaciones inesperadas que eran todo un placer ver.
Cadenas de Amargura