thanks to Garbanzo from Toronto, Canada
Comenzaré por aclarar que no considero a Carlos Ponce mal cantante, sino simplemente un cantante prescindible, y, en efecto el tema es bastante plano y monótono, pero no lo canta él sino Diego Torres. En esta producción, José Alberto Castro corrió con mejor suerte que su desastroso intento en 'Valentina'. La historia gozó de un discreto éxito y para ser un 'refrito', supo actualizar las situaciones de una manera si no muy novedosa, al menos diestra. Los astutos e hipócritas procedimientos de la hermana [Chantal Andere] para intrigar y cumplir con sus malintensionados propósitos se sienten creíbles [dentro de la ficción telenovelera, claro está] y mantienen el suspenso a lo largo de la trama. Y Carlos Ponce, en su debut actoral, cumple muy bien -yo diría que mucho mejor que otros cantantes que se meten a actuar- en su papel de energúmeno celoso. Todo esto es buen desencadenante para las desventuras de Sofía [Yolanda Andrade]. Su vulnerabilidad y arrojo por salir del caos en que la han metido y restaurar el daño que le han hecho, hace que nos emocionemos y suframos con ella. El inconveniente que encuentro en este personaje es que, está tan ocupada sufriendo que rara vez pinta, y parece no sacar de sus penurias gran tema ni experiencia que plasmar en sus cuadros. Creo que con el impreciso final [como en 'Gabriel y Gabriela'] trataron de darle alternativa al público para decidir el galán con quien ella se quedara, pero fijándose atentamente, veremos que la balanza gira en favor de Renato, su primer amor. Muy mala elección, ya que Renato no dejó de ser un cretino celoso, incapaz de confiar en su pareja y que a la primera de cambios se creía todo lo que le contaban ¿por qué se debería volver a confiar en alguien que no sabe distinguir la gimnasia de la magnesia, por mucho que la malvada hermana haya acabado fumigada?. 'Muerto el perro se acaba la rabia', pero no los demás perros. Otro más de los desplantes machistas de Renato, fue el haber comprado todos los cuadros de Sofía el día de su primera exposición; tras este acto de supuesto amor conciliatorio parecen disfrazarse sus ansias de dominio sobre su pareja, coartando al mismo tiempo su carrera profesional. Y Miguel Angel era muy buen partido: también era galán, la acompañó en las malas, compartía sus inquietudes artísticas y hasta nombre de pintor tenía. No. De plano hay gente que no escarmienta. Para que esta novela siga dejándome satisfecho, prefiero interpretar que la decisión de Sofía se quedó en el aire.
Sentimientos Ajenos